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  • CIL Ecuador

Educación nutricional: clave para el porvenir de los países

Estudios demuestran que la educación alimentaria nutricional es una estrategia que facilita la adopción de conductas positivas en relación con la alimentación.

Las acciones nutricionales son actividades planificadas por personal de la salud capacitado, que busca prevenir enfermedades crónicas a causa de la mala alimentación o la recuperación del estado nutricional de una persona.

Los buenos hábitos nutricionales generan una mejor calidad de vida y conservación de la salud.


Quito, marzo de 2022.- Conversamos con el uruguayo Rafael Cornes, nutricionista y coordinador de la campaña ¡Sí a la leche! de la Federación Panamericana de Lechería (FEPALE) y Valeria Valencia, nutrióloga, docente, y vocera de ‘Más Leche Ecuador’ acerca de la relevancia de la educación nutricional y su impacto en la sociedad.


Aunque no hay un concepto definido, se entiende por acciones nutricionales todas aquellas actividades o iniciativas generadas por los profesionales de la salud que buscan brindar información sobre determinados aspectos relacionados con la alimentación y los buenos hábitos nutricionales, con el fin de prevenir o contrarrestar enfermedades e informar sobre el equilibrio alimenticio que se debe poner en práctica a lo largo de cada etapa de la vida: desde la gestación hasta la adultez.


Las escuelas y los colegios son sitios de encuentro de familias, por lo tanto constituyen espacios precisos para realizar actividades sobre educación alimentaria y nutricional en donde se divulgue información pertinente, pero en los que también se enseñe prácticas sobre la buena salud y alimentación que tengan como principal participante al niño o la niña, y a toda la comunidad. Asimismo, en los hogares la enseñanza también debe ser práctica: el infante puede intervenir en la preparación de los alimentos y conocer de cerca lo que son, cómo son, sus diferentes preparaciones y demás con la compañía de sus padres: esta es una fuente primaria para aprender el valor de una adecuada alimentación.


Tanto los gobiernos locales como entidades privadas deben brindar importancia a todas las acciones que contribuyan a adoptar hábitos saludables, ya que esto resultará en un mejoramiento de la calidad de vida y la conservación de la salud de la población, aspectos que se traducen en la reducción del índice de desnutrición infantil, disminución de costos en salud pública (en relación con atención de enfermedades crónicas no transmisibles que estén vinculadas con los hábitos alimenticios), etc.


Charlas, campañas, ferias y todas las actividades que puedan generar una llegada masiva de la información deben ser parte de esfuerzo de los distintos sectores, y una constante en las mesas de diálogo de los actores involucrados en estos procesos.


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