Transformación en la cadena láctea: ¿Cómo la innovación y la eficiencia impulsan la competitividad del sector?


La competitividad de la cadena láctea se construye en decisiones cotidianas: cómo se alimenta y cuida al ganado, cómo se aprovecha la materia prima en la planta y qué productos llegan al consumidor. Mejorar estas tareas requiere información confiable y capacidad para adaptar los procesos a las condiciones de cada operación.
De acuerdo con datos de la ESPAC (INEC) y los análisis del Observatorio Lácteo del Ecuador, en 2025 el país registró una producción de 5,15 millones de litros de leche al día (-3% respecto al año previo) con un hato lechero de 970 mil cabezas (-17%) frente al mismo período. Sin embargo, la eficiencia en finca mostró avances significativos: el rendimiento promedio ascendió a 2.610 litros por vaca al año.
Para la industria láctea ecuatoriana, la innovación puede ayudar a reducir pérdidas, mantener una calidad uniforme y desarrollar productos que respondan a las necesidades de los hogares. Su aplicación debe considerar los costos, la preparación de los equipos y los resultados que se espera obtener.
Eficiencia en el origen y desarrollo sostenible
Desde el Centro de la Industria Láctea (CIL) consideramos que la transformación del sector requiere un trabajo coordinado entre el campo y la industria. El cuidado animal, la calidad del forraje y los registros en finca permiten orientar las mejoras productivas y dar seguimiento a sus resultados.
Estas mejoras también deben evaluarse desde el punto de vista ambiental. Una mayor productividad puede reducir las emisiones por litro de leche, aunque esto no implica necesariamente una disminución de las emisiones totales. Contar con una línea de base y medir los cambios permite comunicar los avances con precisión.
En la planta, el análisis de datos y las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a detectar variaciones en la composición del producto, identificar pérdidas y anticipar problemas en los procesos. Su utilidad depende de la calidad de los registros y de que el personal pueda emplearlos para tomar decisiones. Conviene comenzar por un problema definido y comprobar los resultados antes de ampliar la inversión.
Un consumidor informado y exigente
Las alternativas sin lactosa, las formulaciones con mayor contenido de proteína o menos azúcar y los empaques más prácticos ofrecen posibilidades de innovación para la industria láctea. Para desarrollar estas propuestas, es necesario conocer qué busca el consumidor, cómo utiliza el producto y cuánto puede pagar por él.
Los resultados del Estudio de Favorabilidad y Percepción del Consumidor aportan elementos para orientar estas decisiones: nueve de cada diez encuestados reportan comprar y consumir lácteos de forma periódica, mientras que el 71% manifiesta disposición a pagar un valor superior por productos que ofrezcan garantías de inocuidad y un mayor aporte nutricional.
Estos hallazgos permiten identificar atributos valorados por los consumidores, aunque la disposición declarada a pagar más debe contrastarse con sus decisiones de compra. El sabor, el precio y la presentación también deben considerarse al evaluar una nueva propuesta. Un cambio de tamaño o de envase puede responder a una necesidad del hogar, al igual que una nueva formulación.
La información que acompaña al producto debe ser clara y comprobable. Explicar su composición, sus características y las condiciones de conservación ayuda al consumidor a elegir y respalda la confianza en los productos lácteos.
Cifras de ventas vs. cifras de consumo
Entre enero y mayo de 2026, las ventas del sector formal alcanzaron USD 827 millones, un 11% más que en el mismo período del año anterior. Por su parte, las exportaciones sumaron USD 2,88 millones, con destinos como Estados Unidos y Perú.
Para interpretar estos resultados, es necesario distinguir las ventas en dólares del volumen comercializado. Una mayor facturación puede reflejar cambios en los precios, en las cantidades vendidas o en la combinación de productos. Por sí sola, no permite concluir que las familias estén consumiendo más lácteos ni atribuir el crecimiento a mayores costos de producción.
Analizar las ventas junto con los volúmenes y los hábitos de compra permite orientar mejor las decisiones de la industria. También ayuda a identificar oportunidades para fomentar el consumo, desarrollar productos y ofrecer presentaciones acordes con el presupuesto de los hogares.
Frente al desafío de la informalidad, la trazabilidad y el cumplimiento sanitario son parte del respaldo que ofrece la industria formal. Contar con registros de la materia prima, el procesamiento y el destino de cada lote facilita el control y la respuesta ante una desviación. Desde el CIL consideramos que la innovación debe contribuir a este trabajo diario: producir con eficiencia, cuidar la calidad y mantener la confianza de las familias en los alimentos que consumen.




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