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Los ecuatorianos mantienen una alta confianza en los lácteos, pero el consumo continúa disminuyendo

  • Foto del escritor: CIL Ecuador
    CIL Ecuador
  • hace 2 días
  • 4 min de lectura

El presente documento sintetiza los hallazgos del "Estudio de Favorabilidad de la Leche y sus Derivados en el Ecuador", un diagnóstico integral desarrollado por la firma consultora Negocios & Estrategias para el Centro de la Industria Láctea (CIL). La investigación combinó un riguroso análisis cualitativo mediante 16 visitas de aproximación etnográfica y entrevistas a médicos y nutriólogos, junto con un estudio cuantitativo con 1.900 encuestas aplicadas en Quito, Guayaquil, Cuenca, Portoviejo, Santo Domingo y Machala.

 

El objetivo de este estudio fue mapear las percepciones reales, barreras biológicas y socioeconómicas en el consumo de la canasta láctea, así como las nuevas tendencias que configuran la compra de estos alimentos en el entorno actual.

 

Alta favorabilidad, pero un desafío creciente para recuperar el consumo

 


Uno de los principales hallazgos del estudio es que los lácteos mantienen una alta aceptación entre los ecuatorianos. Más del 80% de los hogares tiene una percepción positiva sobre su consumo cotidiano, lo que confirma que siguen siendo alimentos altamente valorados dentro de la dieta familiar.

 

Al analizar cada categoría, el queso lidera la aceptación con un 68% de afinidad neta, seguido por el yogur con un 71% de valoración favorable y la leche líquida con un 62% de aprobación directa.

 

Sin embargo, el estudio evidencia una brecha importante entre la alta valoración que tienen los consumidores y su comportamiento de compra. El principal desafío para el sector ya no es la aceptación del producto, sino recuperar los niveles de consumo.

 

Esta tendencia coincide con la evolución observada a nivel nacional. El consumo per cápita de lácteos en Ecuador ha venido disminuyendo de forma sostenida durante la última década y actualmente se ubica entre 101 y 104 litros por habitante al año, muy por debajo de los 150 litros recomendados internacionalmente para una alimentación equilibrada.

 

En este contexto, el 28% de los encuestados manifestó haber reducido el consumo de lácteos en su hogar, frente a un 23% que indicó haberlo incrementado. La reducción se concentra principalmente en población joven y en hogares de ingresos medios y altos, evidenciando cambios en los hábitos de consumo más que una pérdida de confianza en los productos.

 

La disminución del consumo también tiene efectos sobre toda la cadena productiva. Entre 2021 y 2024, la producción nacional de leche cruda pasó de 5,7 millones a 5,3 millones de litros diarios.

 

La barrera de la lactosa y el fenómeno del "autodiagnóstico"

 

El estudio identifica uno de los hallazgos más relevantes para comprender la reducción del consumo.

Del grupo de personas que disminuyeron su consumo, el 45% atribuye esta decisión a una supuesta intolerancia a la lactosa y el 13% a alergias alimentarias.

Sin embargo, la investigación cualitativa evidencia que, en muchos casos, estas decisiones responden a autodiagnósticos o percepciones personales, sin una valoración médica previa.

 

Este resultado pone de manifiesto la importancia de fortalecer la información basada en evidencia científica y promover una adecuada educación nutricional para los consumidores.

 

Por otra parte, la leche líquida continúa asociándose principalmente al desayuno: más del 80% de los consumidores la ingiere únicamente en la mañana, lo que limita las oportunidades de ampliar las ocasiones de consumo durante el resto del día.

 

El queso y el yogur mantienen un posicionamiento sólido

 

El queso continúa siendo el derivado con mayor presencia en los hogares ecuatorianos.

El 92% de los encuestados afirmó haber consumido queso durante la semana previa al estudio, consolidándose como un alimento versátil y presente en distintos momentos del día.

 

Por su parte, el yogur ha logrado construir un posicionamiento asociado a bienestar digestivo, practicidad, variedad de sabores e innovación en formatos, diferenciándose claramente de las percepciones existentes alrededor de la leche líquida.

 

Factores económicos y nuevas tendencias de consumo

 

El estudio confirma que la reducción del consumo responde a múltiples factores y no únicamente a preferencias alimentarias.

 

Entre ellos destacan:

 

  • La pérdida de capacidad adquisitiva de los hogares, asociada a un mercado laboral con mayores niveles de informalidad.

  • Los cambios en los hábitos de compra derivados de la inseguridad y las modificaciones en la dinámica comercial de las tiendas de barrio.

  • La creciente exposición de los consumidores a información contradictoria sobre alimentación en redes sociales y medios digitales, que influye en sus decisiones de compra.

 

Respecto a las bebidas vegetales, el estudio muestra que son percibidas como saludables por parte de algunos consumidores, aunque también se las considera productos de mayor precio y menor disponibilidad.

 

Los especialistas entrevistados coinciden en que las bebidas vegetales pueden formar parte de una dieta equilibrada, pero no constituyen un reemplazo nutricional equivalente a la leche de vaca, particularmente en términos de aporte de proteínas de alto valor biológico, calcio y otros nutrientes esenciales.

 

Conclusión

 

El principal hallazgo del estudio es claro: los ecuatorianos no han dejado de confiar en los lácteos; están consumiendo menos.

 

Esto plantea un desafío para toda la cadena de valor y para la política pública: recuperar el consumo mediante información basada en evidencia, educación nutricional y el fortalecimiento de una cadena cada vez más competitiva, eficiente y sostenible, que permita acercar productos de calidad a más familias ecuatorianas.

 
 
 

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