La articulación de la cadena productiva láctea garantiza calidad, responsabilidad y sostenibilidad


En la cadena productiva del sector lácteo intervienen más de un millón de personas, iniciando en el campo y finalizando en el consumidor.

La industria lechera se ha convertido en una actividad clave y primordial para el desarrollo económico, social e inclusivo del país.

Según datos del sector lácteo, la producción e industrialización formal de leche genera alrededor de USD 1 400 millones anuales.


Quito, abril de 2022.- La leche es un alimento básico dentro de la nutrición de las personas, por su alta composición de micro y macronutrientes que aportan beneficios a la salud. La producción de leche es una fuente de ingresos para aproximadamente 1,3 millones de ecuatorianos, que están en el campo o en las estaciones de procesamiento y que tiene relación directa o indirecta con este producto. En Ecuador se producen alrededor de 6,6 millones de litros diarios de leche cruda, que dan respuesta al trabajo de una cadena de valor que impulsa los altos estándares de calidad, sostenibilidad e inocuidad de los productos terminados.


Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) se trabaja constantemente para formalizar el sector lácteo a través de controles y fortalecimiento de capacidades productivas para que haya un desarrollo integral y adecuado, y así ofrecer al consumidor un producto final que cuide su salud y garantice la soberanía alimentaria. No obstante, cabe señalar que los canales informales han afectado a la cadena láctea (desde el pequeño productor hasta el consumidor) ya que por este ámbito es nula la presencia de productos generados con calidad e inocuidad. La erradicación de esta práctica es uno de los grandes retos del sector, junto con incentivar a la informalidad a transformarse en formal para brindar a nuestra población calidad, sostenibilidad y sobre todo seguridad alimentaria.


En la cadena productiva del sector lácteo intervienen desde ganaderos, centros de acopio, proveedores, transportistas, empacadores, emprendedores, hasta consumidores. La integración, vinculación y compromiso de cada eslabón de esta gran cadena desemboca en el progreso tanto económico como social del país, además de garantizar soberanía alimentaria con una producción responsable, que piensa en el medioambiente y que proporciona calidad al que la consume.

48 visualizaciones0 comentarios